martes, 4 de noviembre de 2008

El cerebro



Hay publicadas últimamente un rosario de noticias sobre el cerebro. Parece que se ha encontrado la manera de abordar al órgano más difícil de entender, del que sólo se conocía qué pasaba en algunos casos de accidente, traumatismo o de enfermedad, no en el órgano sano trabajando.

Ha pasado injustamente desapercibida una entrevista donde se habla de las novedades acerca de las diferencias entre los cerebros masculino y femenino, un tema clásico desde los primeros trabajos de Doreen Kimura (Cerebro de varón y cerebro de mujer, Investigación y Ciencia, 194, Noviembre 1992).

Más oportuna parece la determinación de qué centros del cerebro se activan en caso de sentir odio, a cuenta de la tentativa de atentado a Barack Obama.

Hay noticias más o menos rayando la frontera de la prensa amarilla, que nos cuentan de investigaciones sobre qué centros se estimulan en el amor, o el viejo tema de cuáles son las diferencias entre los cerebros de gays y heterosexuales.

Debe ser cosa del momento, porque van a hacer una serie de doce documentales con el título general El poder de la mente en el canal Odisea.

Por último, aún cuando se trate de una obra del 1972, acaban de publicar, en septiembre de 2008, una novela de ciencia ficción titulada El paciente terminal de Michael Crichton. Reconozco que siento debilidad por este autor, de cuyas obras seguramente tendréis noticia Aparte de puro entretenimiento, puede servir para probar la caducidad de algunos supuestos en los que se basa la novela: el implante de unos electrodos en el cerebro de un paciente para poder modificar su conducta anómala, regulados por unos ordenadores de última generación…